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‘Face Gym’: La tendencia de esculpir el rostro con tus propias manos

Marta Rojas / Periodista

El cuidado de la piel está en pleno auge, lo que ha podido estar catalogado durante años como superficial actualmente se ha convertido en un hábito de amor propio. Las redes sociales están repletas de profesionales y empresas que promueven el conocido skincare y los ejercicios faciales. Los beneficios son evidentes pero, ¿sabemos exactamente de qué se trata?

¿Pérdida de elasticidad?, ¿anti-age?, estos son algunos de los términos con los que nos encontramos cuando buscamos información sobre esta práctica. Hemos oído hablar del ácido hialurónico, de la vitamina C, antioxidantes, exfoliantes; pero existe un elemento complementario al uso de buenos productos: el entrenamiento facial.

El responsable de mantener nuestra piel tersa y elástica es el colágeno, suele ser a partir de los 25 años cuando empezamos a perderlo de forma natural y progresiva. Al entrenar nuestros músculos faciales estamos aumentando el flujo sanguíneo y la circulación, lo que hará que la producción de colágeno acelere.


¿En qué consiste el entrenamiento facial?

Al igual que ejercitar nuestro cuerpo, esculpir el rostro conlleva una serie de pasos que debemos adaptar siempre a nuestras necesidades y orientarlos a los resultados que queremos conseguir. Esta técnica combina tanto masajes y estiramientos como movimientos de dedos y nudillos. En este artículo te proponemos una rutina sencilla y completa:

  1. El primer paso, y quizás el más importante, es aplicar nuestra crema hidratante, sérum o aceite; ya que, al realizar los ejercicios, no sólo evitaremos un exceso de irritación en nuestra piel, sino que conseguiremos que el producto penetre mejor.
  2. A continuación, pasamos a calentar nuestros músculos y preparar la piel. Realizaremos movimientos enérgicos ascendentes desde la mandíbula a los pómulos mediante pequeños "azotes" con los dedos índice y corazón. Así, estaremos llevando a cabo un drenaje linfático.
  3. Una vez hayamos realizado el calentamiento es posible que necesitemos un extra de hidratación, por lo que si necesitas volver aplicar producto puedes hacerlo. Ha llegado el momento de comenzar a definir nuestras facciones.
Los ejercicios más recomendados para evitar la flacidez facial

Un consejo muy útil a la hora de realizar estos ejercicios es seguir un orden, es decir, podemos empezar desde el cuello ascendiendo hasta las sienes o viceversa tras realizar un estiramiento general de la piel; de esta manera no repetiremos ningún ejercicio y sabremos perfectamente los músculos que hemos tratado. Además, es importante que llevemos a cabo los movimientos en un sólo sentido.

Estiramientos 
Una buena opción para empezar es estirar nuestra piel, para lo que utilizaremos las palmas de las manos y realizaremos movimientos que comiencen en la mandíbula y asciendan por las mejillas hasta las sienes.

Cuello y mandíbula
Para devolverle la firmeza al cuello realizaremos una técnica en la que los nudillos son los protagonistas. Con el dedo índice en una posición de gancho hacemos un barrido descendiendo desde la mandíbula a la clavícula. Repetimos el movimiento tanto en el centro del cuello como debajo de las orejas, incluso podemos acercarnos a la nuca.

Para la mandíbula añadimos el dedo pulgar estirado a la posición de gancho del dedo índice formando una especie de pinza, quedando el primero debajo del hueso y el segundo, encima. Colocamos la mano como si quisiéramos coger nuestra barbilla y deslizamos hasta llegar a la oreja. Podemos repetir el movimiento de cinco a diez veces en ambos lados.

Pómulos
Para definir esta zona volvemos a utilizar el nudillo del dedo índice y lo deslizamos desde la nariz hasta la sien, trazando el contorno del hueso. Debemos emplear la presión justa, sin hacernos daño.

Párpados y sienes 
La zona ocular, concretamente los párpados y el contorno del ojo, es mucho más sensible que el resto de nuestro rostro, por lo que los movimientos serán más suaves y utilizaremos el dedo anular para ello. Empezamos desde el lagrimal recorriendo y elevando suavemente las cejas; con esta técnica conseguiremos, también, estirar los párpados.

Otro movimiento que puede sernos útil para esta zona consiste en, con los dedos corazón y anular, estirar desde el nacimiento de la ceja hasta las sienes. 

Aunque cada persona, cada piel y cada rostro pueden mostrar diferentes necesidades, estos son algunos pasos que puedes empezar a practicar sean cuales sean. Una vez que terminemos esta rutina es necesario devolver la calma a la piel. Para ello, podemos aplicar lociones refrescantes o mascarillas. 

Por último, aunque hemos comprobado el poder que tienen nuestras propias manos para combatir la flacidez facial, existen instrumentos que, usándolos en frío, pueden proporcionarnos los mismos beneficios. Algunos de ellos son el Jade Roller o la piedra Gua-Sha, combinar ambos es una muy buena alternativa para llevar a cabo una rutina de entrenamiento facial ideal.