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“Disciplinada, resiliente y positiva”, así es la piloto de motociclismo María Herrera

Mar Benítez / Periodista

Fotografías: cedidas por TWIC Agency

“Disciplinada, resiliente y positiva”, tal y como se describe ella. La piloto mujer que hace historia en el motociclismo, como la conoce el resto del mundo. Así es María Herrera.

‘Correr o morir’ es la frase que abre su perfil de Instagram. También la que define su vida. Hablar de María Herrera es hacerlo de una mujer luchadora y valiente, que un día se abrió paso en un mundo de hombres y hoy es todo un referente a nivel mundial: “Desde muy pequeña mi padre nos subía a las motos a mis hermanos y a mí, pero parece que saqué la vena de la competición. Siempre quería adelantar a todos los amigos de mi padre y hasta que no se me acababa la gasolina no paraba, siempre quería más, eso hizo que mi padre viera que me gustaba de verdad”.

Aun siendo una niña, la pasión por el motociclismo comenzaba a ser algo más allá de un simple hobbie: “Cuando ves pasar los años, consiguiendo pódiums, luchando por ganar siempre carreras te das cuenta de que esa sensación la quieres seguir viviendo siempre y la adrenalina, la sensación de velocidad que te da estar subido a una moto es lo que nos gusta. No sabría decirte una edad, pero con 12 años creo que ya lo tenía bastante claro”, asegura Herrera.

Y así fue avanzando el tiempo, y con él, las categorías, los circuitos y las motos: Campeonato Mediterráneo de Velocidad, Campeonato de España de Velocidad, Campeonato Mundial de Motociclismo y Campeonato Mundial de Supersport 300. Desde pre-moto 3 a Moto E, pasando por Moto 3 con diferentes modelos bajo sus pies y manos, aunque ella tiene su favorita: “Me siento bien con la actual la R6, cuando tienes las cosas en el sitio disfrutas mucho y puede exprimir todo el potencial de la moto, realmente he rodado muy rápido con esta moto y pienso que me puede ser una moto que me lleve a lucha por las posiciones delanteras”.

Como piloto, tiene un estilo definido: “Me considero un piloto bastante fino y preciso a la hora de pilotar, me gusta tener las cosas muy controladas y hacer un gran paso por curva, creo que soy de los pilotos que pueden pasar más rápido por ella y es una cosa que me caracteriza”. Y como mujer, sigue rompiendo tabúes tras ser la primera en la historia en ganar una carrera en el CEV en 2013: “Al final es como tú te sientas, yo en la pista me siento como uno más, influye en cómo te traten los demás, los que tienen el mando en este mundo. Si ellos te ven como una chica y no ven un piloto es su problema, pero yo vería un piloto que le gusta el motociclismo y quiere dar lo mejor de él, simplemente. Que su talento brille y nada, ni nadie lo tape.”

Son muchas las buenas clasificaciones que ha obtenido a lo largo de su trayectoria, incluso con la barrera del género en su contra: “En bastantes ocasiones por desgracia, mi carrera deportiva se ha visto con muchos altibajos por culpa de ser una mujer en un mundo de hombres como todos dicen. Cuando toca confiar no lo han hecho y hemos tomado decisiones que nos han supuesto mucha inestabilidad a nivel de equipos y buen material”.

Por todo lo que ha tenido que luchar, recuerda con cariño su momento favorito como piloto: “El más bonito fue cuando hice historia, después de 100 años que gane una mujer a 40 hombres y viendo los nombres que había, los actuales pilotos de MotoGP, creo que se ve el nivel que tengo y tenía en esa carrera”. Aunque no deja de recordar los peores: “sin duda alguna lesión, que pasa cuando menos te lo esperas y te hace una temporada difícil”.

Competir va de la mano con entrenar y para cada piloto es un proceso único: “No cambia mucho mi entrenamiento antes de cada carrera, puede que haga cosas que más me gustan para que no sea solo estar concentrado, si no que tengas la mente despejada y con ganas de empezar el finde, hago bastante bici o correr por la montaña”, confiesa María, consciente siempre de la importancia de la salud mental de la misma o igual forma que la física: “para mí la parte mental es fundamental. Tienes que ser muy fuerte porque hay cosas que te hacen madurar muy rápido. Hay que saber rodearse de gente que te sepa guiar, que tengas los pies en el suelo y apoyarte de un psicólogo que te dé su visión y ayuda en los momentos buenos y sobre todo en los malos.”

Y es que la vida de un piloto de primera categoría puede resultar a veces un caos: “Mis días cambian mucho, mi vida es un no parar. Un día más normal, suelo levantarme a las 7 para hacer el primer entreno en ayunas de 40 minutos, luego desayuno y después tenemos el segundo entreno que son 2h30 más o menos, ese ya es más intenso. Comemos y por la tarde tengo que contestar algún correo o hacer, después tengo charla con el psicólogo cada día y ya al final 1h de gym y paseo, o ver algo que me entre sueño antes de dormir”, resume.

Piloto de día, artista -otra vez- de noche: “Para mí dibujar es una vía de escape, algo que me hace estar en el aquí y ahora, en el presente sin pensar en otras cosas. Me hace solo concentrarme en hacerlo perfecto y me lleva a un nivel de concentración muy alto así que no me da para pensar en nada más. Soy bastante exigente, hasta que no lo hago como quiero no paro. Sobre todo, pintaba más en cuarentena, tenía más tiempo, ahora tengo ganas de retomarlo y pintar algo a lo grande, me gustaría en algún momento poder vender mis cuadros y que la gente los tenga en sus casas y decir... Esto lo pinté yo, sería genial”.

María también es conocida por su entrega a las causas sociales: “Me encanta aportar mi granito de arena porque pienso que la gente que tenemos voz podemos hacer más ruido, se nos hace algo más de caso y los demás se animan. Por eso pensé en empezar a vender cuadros para dar el dinero a la investigación contra el cáncer de mama, actualmente ya hemos hecho el primer acto en una carrera, sorteando un casco rosa entre todos los asistentes al circuito y fue increíble, mucha gente se volcó en esto y me felicitó por la iniciativa, me siento muy bien pudiendo ayudar. Seguiré envuelta en esto seguramente porque me hace feliz”, reflexiona la profesional.

Con un futuro brillante a la vista, la joven piloto no deja de soñar: “Mi objetivo es ser campeona del Mundo, desde siempre, es por lo que lucho cada día. Me preparo muy duro y he sacrificado muchas cosas por esta meta, que realmente cada obstáculo que supero ya es una victoria personal, que también cuenta. Yo he aprendido a que, si no se consigue la meta, al menos tienes que superarte a ti, todo lo que te venga, sin frustración, porque al final se puede conseguir o no, pero lo que te llevas es lo vivido”, así lo recuerda ella: “A mí nadie me diría con 6 años que sería la mujer más rápida del mundo compitiendo contra hombres que me sacan 4 cabezas y ganándolos en muchas ocasiones, así que, mi meta es crecer cuanto más pueda a nivel profesional y a nivel personal también”.


Ambiciosa y decidida, siendo ejemplo en lo profesional y personal, María Herrero finaliza la entrevista con orgullo: “Metas a largo plazo, me encantaría crear una escuela para niñas y niños, que tuvieran más ayudas, poder empujarles un poco más a sus sueños si es lo que les gusta y si no pues disfrutando con ellos montando en moto. Pero realmente me gustaría poder hacer algo a lo grande y también dar a conocer desde mi experiencia todo lo vivido, motivar a la gente a seguir luchando por sus objetivos, porque realmente vale la pena tener algo en la vida que te hace levantarte cada mañana sabiendo por lo que estás luchando”.