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Dior continúa con su colección 'Rose'

DIOR

Tras la rosa figurativa desvelada a principios de 2021, la nueva colección de joyería Dior Rose rinde homenaje a la renovación completa del palacete del número 30 de la Avenue Montaigne. El domicilio histórico de la Maison, que renacerá con un nuevo jardín en la azotea y una galería de exposición, ha inspirado a Victoire de Castellane, la directora artística de Dior Joaillerie desde hace más de 20 años, a crear un “planeta Dior”. En esta galaxia inexplorada florecen ciento dieciséis joyas; entre ellas se encuentran la rosa romántica, la rosa vidriera, la rosa futurista y la rosa de alta costura abstracta.

En su versión romántica, la rosa se viste de zafiros azules de Birmania en un conjunto de collar, pendientes, pulsera y anillo doble. 

Como si de una vidriera se tratase, la reina de las flores se viste de tonos armoniosos en degradado que rodean una esmeralda colombiana verde terciopelo o un rubí de Mozambique en un collar con hojas de rubelitas. La pureza de los diamantes de talla baguette y los relieves de los diamantes de talla rosa amplifican las transparencias, al igual que los pétalos curvados o en punta.

Este nuevo planeta, rico en sorpresas, también alberga una rosa futurista. Los ópalos, sublimados por garras lacadas y un engaste en oro rosa, proyectan su fuego sobre una rosa y crean un efecto pixelado. 

La narrativa abstracta que se introdujo en el lenguaje de la Maison con motivo de su 20.º aniversario se ha seguido desarrollando en forma de una evocación más simbólica. Magnificados por las tallas oval y cojín, los zafiros de Sri Lanka revelan un mar de azules con ligeros toques de violeta en colgantes o gargantillas con medallón. Los rubíes de talla de pera y los diamantes amarillos juegan con engastes a diferentes alturas y brillan en collares y pendientes. Una malla de oro puntuada con diamantes aparece en la parte trasera de algunas de las piedras y revela un mecanismo secreto, como si de un tesoro oculto se tratase.

El tema de la alta costura, que ocupa un lugar predominante en la historia de Dior, también emerge en esta preciosa galaxia. Los conjuntos, injustamente llamados “clásicos”, se valen del savoir-faire de la joyería tradicional para responder a los deseos contemporáneos. Un ejemplo ideal es este collar, cuya asimetría queda realzada por un diamante de talla cometa, o los anillos y pendientes sublimados por diamantes del mismo tipo.

Las esmeraldas, los rubíes, los zafiros rosas y los diamantes, con sus volúmenes irregulares que se convierten en geometría abstracta, forman pequeños arbustos diseminados para completar esta nueva galaxia con un macizo de flores Gem Dior.