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Andorra, descubre este paraíso desde el Andorra Park Hotel


Bridge / Comunicado

La llegada del buen tiempo, unida a la posibilidad de recuperar los viajes que no se han podido realizar en los últimos meses, propicia más que nunca las ganas de disfrutar de las escapadas de verano. Con este punto de partida, y tras una atípica temporada de invierno en el país vecino, Andorra se engalana y muestra su mejor cara para disfrutar de todos sus atractivos en los meses más cálidos. Y fiel a su compromiso de ser el gran referente de los hoteles de Andorra la Vella, Andorra Park Hotel es el lugar perfecto para descubrir todos los rincones del país.

Este verano Andorra quiere que respiremos uno de los aires más puros que existen, a través de un sinfín de propuestas con las que disfrutar de la naturaleza. No en vano, un 90% de la superficie del país está formada por espacios naturales donde vivir diferentes experiencias para todas las edades y formas físicas. Senderos y rutas para pasear o recorrer a caballo o en bicicleta, múltiples vías de escalada para cualquier nivel, y estaciones de esquí que lejos de cerrar sus puertas amplían su oferta para los meses más calurosos, con atracciones y parques de aventura.

Por su parte, la apertura de su icónica piscina exterior marca sin lugar a dudas el inicio de la temporada de Andorra Park Hotel. La piscina, enclavada en la roca original y diseñada por el fundador del hotel hace ya más de 60 años, cuando se nutría de agua del deshielo, se ubica en el centro del complejo, rodeada por más de 15.000 m2 de jardines, perfectos para reconectar con la naturaleza y con las increíbles vistas de las montañas que ofrece el país.

Además, el restaurante de hotel, La Pérgola, situado también en el jardín, da la bienvenida a la época estival con una carta más veraniega, pero siempre dentro de su filosofía de reinterpretar la tradición culinaria andorrana de forma creativa y con recetas basadas en la calidad de los productos de proximidad (tanto de Andorra, como de España y Francia). Marc Mora, responsable de la propuesta gastronómica del Andorra Park Hotel, presenta un universo culinario dinámico y atemporal en el que ahora es posible encontrar platos como la Crema de burrata con helado de tomate, pesto y piñones, el Tartar real con vieira adobada o los Espárragos verdes con queso Rocamadour y aceitunas negras. Mención aparte merece su arroz seco de cigalas y el pescado del día preparado con maestría por Marc y su equipo. Para acompañar, Ramón Cabiscol, sumiller y jefe de sala del hotel, será el encargado de ayudar a escoger entre los más de 300 vinos de Andorra, Francia, España y otras grandes regiones vinícolas, que se atesoran en la bodega.

Y para terminar de disfrutar de la experiencia Andorra Park, nada mejor que adentrarse en su área Wellness, donde además de zona de aguas es posible disfrutar de los distintos tratamientos de la marca de cosmética natural The Organic Pharmacy. Esta firma londinense ha creado productos y tratamientos completamente orgánicos, desde el punto de vista de la sostenibilidad y también de la salud del cuerpo y la piel. El hotel completa su propuesta a los huéspedes con gimnasio, sala de fitness, sala de yoga, pistas de padel y sala de ballet. Y es que, Andorra Park Hotel es sede de la principal escuela de Ballet del principado y acoge además clases impartidas por grandes bailarines profesionales.

El hotel cuenta con 97 habitaciones de cinco formatos, repartidos en el edificio original del hotel –el característico chalet- y otra edificación, todas con terraza privada, gran amplitud, mucha luz natural e increíbles vistas del entorno y los Pirineos. Cada una de las estancias ofrece las máximas comodidades como camas king size, carta de almohadas, amenities de The Organic Pharmacy o room service.

Andorra Park Hotel abrió sus puertas por primera vez a finales de agosto de 1957, en lo que hoy es el chalet, el edificio histórico del complejo, a las afueras de Andorra la Vella. En aquel momento contaba con 15 habitaciones, restaurante, pista de baile, jardines y la reconocible piscina tallada en la roca, una de las primeras en la zona. Unas instalaciones que fueron ampliadas con un nuevo edificio y el resto de espacios que pueden verse hoy con el cambio de milenio. Lo que también ha permanecido, desde los orígenes del pequeño hotel de la montaña, es la vocación de ser un hotel de lujo para una clientela selecta con la que nació, habiendo acogido a grandes representantes políticos, culturales y sociales a lo largo de estos más de 60 años.