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La propuesta futurista de Pepa Salazar para el otoño e invierno próximo


Pelonio

Es imposible establecer dónde terminan los cuerpos naturales y donde empiezan las tecnologías artificiales. Las anatomías humanas se entrelazan con las anatomías de los objetos en un diálogo mutuo y bidireccional de creación a imagen y semejanza. De esta forma, el diseño se consolida como una disciplina antropocentrista. Los humanos diseñamos máquinas, y las máquinas también nos diseñan a nosotros, aumentando así las capacidades del propio ser humano para crear un hibrído que actúa como un único ser. 

Esta es la base de las proyecciones imaginarias de las máquinas mech y del futuro próximo, que basan su construcción en replicar súper anatomías o máquinas súper anatómicas donde se desdibujan los límites entre lo orgánico e inorgánico.

La nueva colección de Pepa Salazar juega con el concepto de creación híbrida para realzar la anatomía humana, un concepto con el que la diseñadora ha experimentado a lo largo de su carrera, jugando a la construcción sobre el propio cuerpo para la creación de patrones orgánicos que, en esta ocasión, dan lugar a prendas con siluetas modificables y, en algunos casos, gender neutral. 

Así, en la propuesta encontramos trajes de dos piezas de sastrería clásica que se reformulan con cortes inspirados en la morfología y se rematan con cordones blancos que acentúan contraste entre los tonos negros y grises. Los volúmenes de las americanas oversize se ajustan al cuerpo y se transforman mediante gomas y cuerdas para dar lugar a siluetas híbridas entre lo femenino y lo masculino, ajustándose al cuerpo pero desvirtuando al mismo tiempo las siluetas tradicionales; asimismo, las cremalleras termoselladas aportan a las prendas una dosis técnica y funcional a la propuesta de sastrería.

Los pantalones, con clara inspiración biker, se estilizan con rodilleras guateadas, cintas ajustables y contrastes de grises y negros. 

Una americana confeccionada en lana fría con pinzas vistas se complementa con un pantalón de corte clásico transformado por cortes y gomas, que ajustan los volúmenes para un look clásico con toque edgy.

Los vestidos de cortes asimétricos, uno de los essentials de la diseñadora, crean drapeados en el cuerpo que acentúan la figura. Confeccionados en lycra y con cremalleras termoselladas, los drapeados se consolidan como un acercamiento al sportswear con clara intención funcional.

Otra de las señas de identidad más icónicas de la diseñadora, el trabajo en tul, se tiñe de verde y negro esta temporada para tomar la forma de top y mono. Mediante grandes lazadas se entrecruzan y anudan al cuerpo creando capas superpuestas para dar así un lugar preferente a la anatomía del propio cuerpo.

Las mallas sporty con cut outs en las ingles marcan las formas del cuerpo mediante incisiones, contrastes de color o costuras en tonos contrastre y se encuentran en verde lima, negro y gris.

La colección se completa con una propuesta de camisa confeccionada en lycra fucsia, que se frunce en la espalda a través de tiras técnicas que continúa con el storytelling de desvirtuar la silueta tradicional en búsqueda de nuevos volúmenes.

La colección se cierra con el que seguro se convertirá en un hype ítem de la temporada, un bolso de forma aerodinámica con inspiración en el mundo del motor y el transhumanismo.