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El Callejón de los Sones: María Vidal, una firme realidad

Juan Villagrán / El Callejón de los Sones

Decían algunos, tiempo pasado ya, que con aquél doctorado alcanzado en ese gran espectáculo de "Azabache", caminaría con nombre propio por esos grandes linderos que tiene la copla, hoy la nena no se escucha, fueron tiempos maravillosos, de discos, de galas, de televisiones, de escenarios que pisaba con arte y poderío. Siempre con brillantez, fuerza, rabia, en su forma de decir la copla, la canción más internacional, si cabe, en los entresijos de la tonadilla fue siempre real con licenciatura a fuerza de tesón y firmeza. 

Era caminar por un paraíso aunque no pretendiera creerse en el país de las hadas. No buscaba refugio en nadie y solamente sabía parapetarse en esos dones y sabiencia de la fuerza de su voz. María Vidal. Esa bella mujer de la realidad coplística, la Vidal, la de la voz fresca salida de las mismísimas entrañas de la Giralda, con cuerpo y " hechuras " de sultana, cristiana y mora. Hoy se confunde en el silencio. No se asoma a ninguna ventana de lo popular y el éxito. No se sabe nada de ella (por lo menos yo). Ese torreón hiriente como era su figura paseando al más fino estilo y enjundia en ese "Abrázame", "María de la O", " Elvira la Cantaora", el mismísimo "Acariciame", "Macarena", "Acostumbrarme". Pues nada de nada, no se sabe nada de ella. 

Recuerdo aquél su primer trabajo de los maestros León y Solano, "Lo Saben" -que con esa copla, ganó el programa de Televisión Española ‘Gente Joven’- disco grabado para la discográfica Zafiro, que titularon Coplas de Amor. Pero ha llovido mucho desde entonces y La Vidal se esconde o lo parece. Se refugia en mutismo cincelado a golpes de silencio. Una pena. Porque creemos todos los que amamos la copla, que ella hace falta en estos caminos del cancionero español. 

María Vidal, garganta pura para esos menesteres del arte. Esa voz fresca sabiendo ejercer esa magistral maestría a la hora de lanzar esos trinos al aire. La Vidal, la que naciera para la copla y no quiso adentrarse en los caminos de la medicina - según afirmaciones de ella -, ella que al igual que ejecutaba la copla moderna, el bolero, la ranchera se tiraba con la más pura tonadilla y se sincera a los pensamientos del respetable más selecto y apasionado. 

Ella nació para la copla, esa que remueve los ideales más claros existentes, aunque alguna vez que otra, se alejara de esa otra canción donde la mocita de turno mordía sus labios, tras la desazón de unos besos no correspondidos. María Vidal, la que cantó su copla con garra, fuerza, estilo y sabiendo dejarla en los aires de lo sublime. Siempre sabiendo alimentar su cante a fuerza de bellos matices, altos y bajos, para dar con su garganta esas magistrales pinceladas, en lienzos de lo puro. Desde que naciera para el mundo del espectáculo, para el mundo de la "coplería" con aquél número "Lo Saben", cuánto pespunte marcó en los dobleces del cante. Por eso nos sabía conducir por tan bellos terrenos de la pasión y el quebranto. Ejerciendo maestría para no confundir y saber poner cordura en las azoteas más desorientadas del momento. Hoy recuerdo esa canción suya,esa que es todo amor y una predisposición a la entrega y que dice así:

"No quiero que no quiero estar contigo / no quiero que no quiero acostumbrarme/ que no quiero que me lleve a los olivos/ que están solos los caminos y que puedo enamorarme".

Coplas de María Vidal, coplas que acariciaban y que dejaban huellas, cómo esa otra… Esa copla de buscar sometimiento aunque deje heridas en la piel, esa copla-canción que era más bien una súplica, y que la Vidal decía así: "Acariciame/ márcame la piel / Pero beso a beso…”, o bien esa otra... "Yo sé que tienen mis labios/ sabor a manzana verde/ aquél que no me ha probado/ no sabe lo que se pierde".

Y es que ella siempre supo poner esa miel, ese dulzor en los labios de todos los parroquianos que la seguían.Claro, que luego ponía esos puntos en la mente, que hasta el pensamiento ardía.

"Hazlo, empieza con las cosas que tú sabes/ que quiero disfrutar toda la noche...que quiero estar contigo en las estrellas".

Un castañazo,otro más, no importa… Y es que la vida, la copla de hoy, que se pasea tan sana por la vida, lleva mucho de todo esto (de la Vidal), lleva amor, frenesí, calentura, pasión, fuego...eso era lo que la artista sevillana levantaba con sus coplas. ¡Lástima que no podamos gozar de su voz y de nuevas interpretaciones de ella!. Hoy deja su arte en el silencio gris del olvido para con la persona. Y eso que María es venida del más acá, no del más allá. Fue refinamiento en sus modales y urbanidad en los escenarios... Y se le recuerda...porque María Vidal… La Vidal, marcaba arte, tiempo y compostura en la copla. 

La reclamamos todos los copleros… Queremos que vuelva. Queremos que nos siga deleitando con su voz de miel para con ello endulzar nuestros sentidos… Acariciame, márcame la piel, pero beso a beso...

María Vidal..."La novia del Marinero"

La Vidal, la del razonamiento en sus quehaceres del faranduleo… Siempre mediática y generosa a la hora de interpretar, de presentar, de pasear su seguridad por un escenario...

María Vidal,la de voz de verde aceituna, la de esa copla que la lanzará "Lo Saben" para quedarse en los entresijos del pueblo y tender en azoteas sus trinos al aire.