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Grandes Figuras de la Copla: El Maestro Quiroga


Juan Villagrán 

Manuel López-Quiroga Miquel (el todo de la copla), nació en Sevilla un 30 de Enero de 1899 (dicen y sabemos que fue así ). El que fue grande para esas escrituras dentro del pentagrama en clave de copla. El hombre que decía abiertamente y sin ningún reparo a la hora de afirmarlo "yo le pongo música al Quijote" y el que manifestaba que su música era "teatral, adecuada siempre a la acción y a la palabra", ese sevillano (que según cronistas del momento) solía tardar un día en componer una canción. Un prodigio en la composición. 

El Maestro Quiroga comenzó a recibir clases de solfeo y piano, a cargo del maestro González Gálvez; armonía a través del maestro Luis Mariani, y composición con el Maestro Eduardo Torres. Luego este mismo músico, en calidad de maestro de capilla de la catedral sevillana le impartiría más tarde cursos superiores de piano (cuentan todos). 

El Maestro Quiroga. Magistral siempre. Grande en los terrenos de la creación. El hombre tenía una gran disposición para el estudio, pues hay que reseñar que sometido a las disciplinas antes citadas tenemos que añadirle la carrera de magisterio (que inició, pero no llegó a concluirla). También aprendió de su padre el oficio de grabador, ocupación que no abandonaría del todo. Manuel López- Quiroga Miquel, el hombre que dibujaba pentagramas dándole vida. 

Sus canciones marcaron caminos inciertos en la España de aquél entonces. La España del sentimiento y que se abría en grietas del pedir y no recibir. Una España que adormecida tras las radios de cretona se encandilada en las voces del momento para dejarse dormir en coplas de almendros y macetas floridas. La Copla. Sentimiento y vivencia de una chiquita piconera y los amores de bajo un limón limonero. "Es lo que canta Sevilla", "es lo que quiere la gente". Afirmaba que "las canciones de alguna manera podemos llarla coplas, si bien con una extensión mayor y un desarrollo musical más elaborado y técnico". "No son las coplas a las que Machado se refiere, breves, callejeras y fáciles de cantar, pero sí tienen mucha esencia y raíz popular". Manifestaciones del maestro Quiroga a los informadores que a veces, (muchas veces) le entrevistaban. 

D. Manuel López-Quiroga...el hombre que junto a tantos,dio y supo poner, alas a la canción...  a la copla... a la tonadilla de España. El gran compositor que cuando preguntado un día si era capaz de poner música a cualquier frase, Quiroga, respondería "yo le pongo música, si es preciso, a un fragmento del Quijote". ¡Toma que toma! Y dicho quedó para los escritos de la historia. Cosa grande de un músico grande.  

Fue la señora Giralda la que se arremolinó entre palmas y jaleo para subirse a los cielos. Por eso y entre los entresijos de lo cantable, y con ribetes de la difusión, ya era un hecho en los escenarios como el Kurdal sevillano, con la voz de Carmen Lucas, él compuso el Foxtrot gitano, dado a conocer por Dora la Cordobesita, coplista de cierto renombre allá por los años veinte. Él llegó y pegó por su forma de componer, de hacer, de medir, de crear... y en Sevilla, Madrid, Barcelona, nada se le resistiría.

Colaboraciones artísticas con casi todos para crear esos grandes temas en clave de coplas. Con Rafael de León, Antonio García Padilla, Cantabrana, Quintero, y , tantos otros, porque sería interminable esa larga lista de colaboraciones del maestro Quiroga. Como interminable son esos títulos que con su música pudo pasear por todo el mundo. Por el número 10 de la madrileña calle de Concepción Jerónima, reguero de tantos intérpretes dejando su paso, grandes e importantes cancioneros como otros noveles que con el paso del tiempo (y en las manos del maestro Quiroga) alcanzarían cierta notoriedad. 

Figuras como la malograda Mari Paz (fallecida a temprana edad) y Carmela Montes, cuando iniciaron sus clases con el Maestro Quiroga no tenían esa experiencia artística. Pero ya las composiciones de Quiroga se hacían sentir... cosían a la perfección en los telares de lo escénico, de los callejones para con ello ir creando estrellas. Manuel López-Quiroga Miquel, el compositor de compositores, el que dejaba al mismo pasodoble sin dobleces ningunos. El de ese primer y gran éxito de "ROCÍO", la copla que luego popularizó Imperio Argentina y otros artistas. El músico de ese gran triunvirato (representado por Quintero, León y el mismo Quiroga), aunque el formó colaboraciones con otros letristas cómo José Antonio Ochaíta, Valverde, quienes compusieron las canciones que ellos llamaban "Las tres Marías". Esas tres coplas que fueron y siguen siendo del dominio popular: "María de la O", "Mari Cruz" y "María Magdalena". Coplas y letras compuestas a lo bestia. Versiones que gozaron siempre de la realeza y el tronío del público. 

Dicen y cuentan, que la copla de "María de la O", fue cantada por una desconocida intérprete y que parece que el primero en darla a conocer fue un llamado "imitador de estrellas", travesti y llamado Mirko (está escrito y escrito quedó en la Historia de la Copla) una noche de agosto por los años treinta y tantos en el Molino, de Barcelona. 

Lo que sí es cierto, es la creatividad del gran maestro Quiroga, creador de tantos indiscutibles éxitos. Se cantaban sus coplas en corralas, patios de vecindad y en cualquier portón de casa. A la sombra de una higuera, tras las rejas de una ventana o a la sombra de una parra. Eran títulos señeros que en la voz de Concha Piquer, Estrellita Castro, Imperio Argentina, como en la de tantos otros cobraban amplia difusión. Esos "Ojos Verdes" alcanzaron la cumbre en la historia de la copla. Esa copla que fue estrenada por Blanquita Suárez, pero la elevó a esa cota de popularidad la valenciana Concha Piquer y el gran Miguel de Molina (que se dice y se rumorea, que él fue el primero en cantarla), popularidad no alcanzada por ninguna otra canción del género coplístico

Coplas del gran maestro Quiroga, coplas que son para llenarse los sentidos entre calambrazos inciertos. Coplas, canciones...hecha con valentía y conocimiento. Coplas con acordes de drama y punzadas en sus estribillos. Coplas de música impecable. Páginas que fueron escritas a golpe de acción y primor. Coplas gestionadas todas ellas para mentes desenvueltas en administraciones de la perfección. ¡Anda que no! Coplas de sensibilidad y pasión y drama. 

Se dice que más de cinco mil canciones compuso a lo largo de su prolongada vida. De su música que cabalgaban por pentagramas de ensueños saldrían para ser cantadas coplas como: "Coplas de Pedro Romero", "Dolores la Petenera", "Ya no te quiero" o "Doña Sol" (esa copla que dice así "fue doña Sol de Saavedra/ fama de ilustre blasón; sobre su escudo de piedra, campeaba un corazón"). Coplas de palacio sombrío, cortejos de caballeros que para vencer un desvío, se enamoró de un torero, Doña Sol, lucero mío. Coplas como "La Caramba", "Dolores la Golondrina", "Amante de abril y mayo", "Lola la Piconera", "Callejuela sin salida", "La zarza Mora", "Con divisa verde y oro", "La Parrala", ese..."Dime que me quieres" que hasta en su estribillo, aunque a lo bajito, sin que sea mentira, pide amor absoluto; coplas que a más de uno deja mudo y frío.

El gran maestro Quiroga, el de la brava faena en estos entresijos de la copla. El hombre que con su ingenio llenó esos patios, palacios y caseríos, con su música, esa que siempre marcó, la que siempre en los ojos dejó calentura. Si estaré mi Dio soñando y tendré que despertá. Coplas que marcaron un tiempo y que aún siguen en la universidad de la calle. El arroyo claro fuente serena para mirarse esos luceros azules bajo la luz de la luna. ¡Grande Quiroga! ¡Grande su copla! ¡Grande su música!