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La actitud 'pop emergente' protagoniza la colección otoño 2021 de Dior

DIOR

Para Maria Grazia Chiuri, concebir una colección significa examinar los vínculos que teje con su época. La colección otoñal de 2021 cobra vida mediante un movimiento dual entre la investigación de campo y el regreso al Atelier.

Este proceso creativo comenzó con el emblemático trench con estampado de leopardo creado por Christian Dior en la década de 1950, una reiteración del abrigo de piel y los complementos predilectos de una de sus musas y fieles colaboradoras, Mizza Bricard. “Sentí que su notable carácter, sus inimitables extravagancias de gusto, tendrían un efecto excelente en el temperamento flemático que había heredado de mis antepasados ​​normandos”, escribió Monsieur Dior sobre ella en su autobiografía.

En este territorio colectivo y abierto, nuevos deseos convergen en torno a una actitud pop emergente. Las creaciones de colores brillantes, transparentes, brillantes y plateados hacen un guiño a la estética pop de Elio Fiorucci, cuyo look fashion revelaba emociones. Se reflejan en la extraordinaria vitalidad de los sonidos, ritmos y colores derivados del fenómeno del K-pop, el grupo totalmente femenino Blackpink, que destaca la importancia de la singularidad, tanto en el escenario como en la vida real. La moda, afirman, les da definitivamente tanto poder como la música.

Así, esta colección está conformada por una filosofía pop transversal, desde el pop inglés de Richard Hamilton hasta el nuevo futurismo bastante ácido de Marco Lodola, y la psicodelia de Andy Warhol revisando las pinturas renacentistas de Paolo Uccello.

La moda se convierte en una experiencia para explorar, impulsada por eventualidades. Así, una serie de camisetas blancas con múltiples cortes y estampados simboliza un diario inspirador, un espacio donde la imaginación puede vagar libremente.

Diálogos de experimentación con la tradición. El negro es un negro absoluto. El motivo millefleurs aparece en terciopelos de seda estampados con brillo iridiscente. El encaje está vestido con teñido anudado.

Los bordados están adornados con lentejuelas gigantes, discos de espejo con superficie estroboscópica. Los imprescindibles de Maria Grazia Chiuri y los iconos de Dior se reinterpretan: desde la chaqueta Bar hasta el anorak, desde los camiseros hasta los abrigos; esta colección está diseñada pensando en la necesidad de reconsiderar estrategias, indumentaria e identidad, y dotada de una profunda ligereza impulsada por la Espíritu pop, a la vez extremadamente enérgico e hipersofisticado.