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Finca Valpiedra Reserva Blanco 2016, un nuevo vino de guardia


Finca Valpiedra / Comunicado / Laura González 

Una vez más, Finca Valpiedra, vuelve a sorprender con una nueva y personal apuesta. En esta ocasión se trata de la presentación de su primer blanco, Finca Valpiedra Reserva Blanco 2016. Un blanco de guarda que se elabora mayoritariamente a partir de viura, acompañada de otras variedades como garnacha blanca, malvasía y maturana blanca. Este vino, procede de las 0,2 hectáreas de la parcela más vieja de la finca, ‘La Peña del Gato’ y de su gemela de 12 años.

Finca Valpiedra Reserva Blanco 2016 es un blanco de personalidad inimitable, al que el crítico Tim Atkin ya ha calificado con 94 puntos y lo ha definido como cremoso, fresco y perfumado, con mucho cuerpo y una fresca acidez. La producción de esta añada, se limita a 1.220 botellas y se le calcula una gran longevidad.

La vendimia de 2106 se desarrolló un mes más tarde que la del año anterior y con la misma escasez de lluvias, con lo que la sanidad de las uvas fue excelente. Además, gracias a la poda en verde realizada en verano, la concentración y la calidad del fruto fueron extraordinarias.

Tras la fermentación en barricas de roble francés y americano sin control de temperatura, se somete al mosto a una maceración prefermentativa de dos días. Posteriormente, el envejecimiento se realiza durante 24 meses en barricas de roble francés y americano. Después, reposa durante un año en depósito ovoide de granito y otro más, en botella. La elección de este tipo de depósitos, cuya capacidad es de 1.600 litros, se debe a que, al estar el vino sin filtrar, es el más adecuado para que se limpie por decantación propia. Con todo, el proceso de envejecimiento en bodega tiene una duración de cuatro años.

Es un vino de color amarillo dorado con destellos de oro viejo. De lágrima abundante y densa. En nariz destaca por su gran intensidad, con gran complejidad y elegancia, notas minerales y de frutas de hueso, incienso y humo. Todo ello, unido a finas notas de madera, vainilla, cedro y clavo, y especias como la cúrcuma. Es un vino suave y con volumen, sabroso y sápido. La frescura es su nota predominante perfectamente equilibrado con el alcohol. El posgusto es muy largo y su final agradable. 

Este espectacular blanco resulta ideal a la hora de acompañar quesos de curación media-alta. También es perfecto con carnes de ave estofadas, pavo al horno y platos de caza menor, como perdiz y tórtola. Al ser un vino muy gastronómico se convierte en un imprescindible con pescados a la brasa, como lubina, dorada y rodaballo, y con arroces en paella.

De nuevo, Familia Martínez Bujanda muestra su compromiso por los vinos singulares, así como una gran capacidad creativa para ofrecer productos para un mercado cada día más exigente.