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La Academia Cántabra de Gastronomía laurea a los mejores de 2020

Academia Cántabra de Gastronomía / Comunicado / Laura González 

La gastronomía de Cantabria, a pesar de las circunstancias que atraviesa la hostelería, con severas restricciones, actividad en mínimos y agravios comparativos con otras actividades y con almuerzos institucionales, tiene motivos para seguir presumiendo de músculo por la calidad de sus profesionales y por el alto nivel medio de sus restaurantes. Ayer, el sector en su conjunto y cinco profesionales y restaurantes en particular fueron distinguidos por la Academia Cántabra de Gastronomía en el acto de entrega de sus premios anuales que en 2020 alcanzan su segunda edición.

La institución que preside el médico Javier Hernández de Sande y que suma 17 académicos, eligió el salón de actos de la Universidad Europea del Atlántico para, cumpliendo todas las medidas preventivas que exige la pandemia, entregar sus premios al mejor chef en la persona de Ignacio Solana (restaurante Solana, en Ampuero); a la mejor jefa de sala/sumiller, Elvira Abascal (El Nuevo Molino de Puente Arce); al mejor restaurante de cocina tradicional, Segis (dirigido por Luis Prieto, en Carrejo); a la mejor camarera de barra, Gema Montes (restaurante Cañadío en Santander); y Ángel Luis Gómez Calle (de Umami y profesor del IES Fuente Fresnedo de Laredo), que recogió el premio especial de la Academia por su trayectoria y dedicación para transmitir los valores de la gastronomía a través de las múltiples actividades que pone en marcha.

El acto comenzó con una mención especial al sector de la hostelería, por el crudo año que está padeciendo, y en nombre de todos los profesionales, empresarios y sociedades vinculadas a esta actividad recogió el premio el presidente de la Asociación de Hostelería de Cantabria, Ángel Cuevas, que apenas dijo que el sector está «tremendamente sensible».

Y el acto concluyó con un reconocimiento unánime por parte de los miembros de la academia y de las aproximadamente cien personas que se dieron cita en el acto al cocinero recién fallecido, Nacho Basurto. Su viuda, Deñe Galdós, junto con sus hijos, Aitor y Ander, y una hermana, recogieron la placa que nombra al cocinero de Requejada académico de honor a título póstumo. Una prolongada y emocionante ovación siguió a la entrega.

El acto contó con la participación del presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, y del consejero de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Guillermo Blanco.