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martes, 6 de octubre de 2020

Ruta para una escapada otoñal y bucólica a Formentera


Turismo Formentera 

La menor de las Pitiusas no cierra por vacaciones. El otoño es una estación perfecta para vivirla sin masificación y sentirla más profunda y natural. Su privilegiada climatología permite aún chapuzones postveraniegos y, sobre todo, disfrutar de la belleza salvaje de la isla sin prisas ni agobios, con absoluta tranquilidad; como si fuera (casi) solo nuestra. Tan pequeña y manejable pero... ¡Tan grande en sensaciones! Esta hoja de ruta ayudará a descubrir todos sus rincones –incluidos los de interior con bucólicos paisajes naturales en los que nunca habíamos reparado– durante 5 intensos e inolvidables días.

1º día: De La Savina a Cap de Barbaria. La Savina es la única puerta de entrada, y además marítima, a la isla. El lugar ideal para acudir a la Oficina de Turismo en busca de información y para alquilar un coche o, sobre todo, una bicicleta. A solo 3,3 kms está Sant Francesc, la capital, con su coqueto conjunto histórico, su iglesia y el Museo Etnográfico. Por la tarde, tras el almuerzo, no estaría nada mal relajar el cuerpo en Cala Saona, arropada por sus rojizos acantilados bajos y –por qué no–, leyendo un buen libro. Y para rematar la jornada inicial, nada mejor que enamorarse con la puesta de sol en el mejor lugar de la isla: los acantilados y el faro del Cap de Barbaría.

2º día: Estany Pudent, Ruta Birding y Ses Illetes. La jornada puede arrancar con un recorrido matinal por una de las 32 rutas verdes de la isla. La bellísima Cavall d’en Borràs es la antesala de Ses Illetes, siempre entre las playas top del mundo. Y si os animáis a seguir por la lengua de arena de Es Trucadors llegaréis al final de la isla, con espectaculares vistas del islote de s’Espalmador. Una velada en la bohemia Sant Ferran puede poner guinda a la jornada.

3º día: De Es Caló a La Mola. El epicentro de esta escapada otoñal lo iniciamos en un coqueto pueblo de pescadores, Es Caló de Sant Agustí, que conserva la fotogenia de su puerto y sus varaderos de madera, declarados Lugar de Interés Cultural en 2002. El Pilar de la Mola destaca por su iglesia, por el Molí Vell y, sobre todo, por su mercadillo artesanal de los miércoles y domingos, el más conocido de la isla. Y como broche, una visita al otro faro de la isla, el de la Mola, que inspiró a Julio Verne en una de sus novelas de aventuras: ‘Héctor Servadac’.

4º día: Es Pujols y la zona norte. Si os gustan los deportes acuáticos, el lugar ideal para practicarlos es esta localidad. Kayak, vela, windsurf... o un paseo en catamarán para admirar Formentera desde el mar. 

5º día: Es Migjorn, el sur también existe. Si el norte de Formentera cautiva...¡Qué decir del sur! La última jornada de este periplo por la menor de las Pitiusas puede dedicarse a disfrutar de los 5 kms de paradisíacas playas de Migjorn, con gran variedad de paisaje y aguas cristalinas.