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miércoles, 30 de septiembre de 2020

Así es la nueva propuesta de Maria Grazia Chiuri para Dior


Dior / Mercedes Relaño

Para Maria Grazia Chiuri, cada colección consiste no solo en concebir una serie de piezas diseñadas para acomodar el cuerpo de la mujer que los usa, pero también implica una reflexión sobre la sociedad transformaciones, o una reacción a la actualidad, como Christian Dior lo describió en su autobiografía.

La directora creativa de las colecciones femeninas de Dior se ve impulsada por un doble movimiento: el de la vida y el de la moda. Estamos atravesando un período de crisis que está transformando radicalmente comportamientos, hábitos y rituales. Nuestro los espíritus han cambiado, al igual que nuestras actitudes corporales. El concepto de moda tal como la conocemos se ha incorporado pregunta. “El corte estructura el lenguaje, pero también la ropa. Es una intervención en el tradicional concepciones de representar y ver un cuerpo o cosa, y por tanto produce una nueva sensación”, escribe Germano Celant.

Para su colección prêt-à-porter primavera-verano 2021, Maria Grazia Chiuri transforma paradójicamente la Dior silueta para respetar su herencia: la radicalidad subversiva de sus orígenes. Los pensamientos se traducen en cortes. Formas se redefinen para despertar sensaciones e infundirles una forma de vida diferente. Con este espíritu, la estructura de chaqueta Bar se transforma en una reinterpretación de las siluetas seleccionadas de Dior otoño-invierno 1957 creadas para Japón. La adición de cordones permite que se  como desee el usuario. El traje viste a cada mujer con de una manera única.

Maria Grazia Chiuri se inspira en aquellas mujeres que, a través de sus escritos, iluminan la vida y emoción: poetas, intelectuales, autores. Miembros de una academia idealizada. En la intimidad de sus hogares, sus lugares de trabajo, envueltos en infinitas capas de color, como Virginia Woolf, o vestidos con una simple camisa blanca, como Susan Sontag. Uno de los imprescindibles de Maria Grazia Chiuri, la camisa de hombre, se reinventa. Por turnos, se convierte en una túnica o un vestido, haciendo eco del emblemático camisero de Dior, combinado con pantalones o shorts anchos de rayas. También es usado debajo de amplios abrigos en telas jaspeadas. Patchwork de bufandas con motivos florales y paisley, adornado con piezas de encaje para un efecto collage romántico, complementa una serie de vestidos y pantalones, abriendo horizontes infinitos a la imaginación.

Estos tejidos decididamente fluidos envuelven, sin endurecer, cada cuerpo en una alquimia continua de técnicas y materiales: gasa de seda para vestidos largos en tonos claros, azul mate, ocre profundo y pálido naranja; gasa adornada con bordados de cuentas. La cintura se acentúa con smocking, o caer, para oscilar libremente con la idea de belleza y complejidad marcada simultáneamente por la tradición y por el contexto actual que impregna esta colección. De esta forma, el movimiento encuentra eco en los escritos de Germano Celant, que resuena hoy más que nunca: “Ha llegado el momento de que la moda descifrar sus fuerzas y deseos latentes y reconocerse como una disciplina libre y original”.