martes, 7 de abril de 2020

Kintsugi Collection, la nueva colección de Candelas y Felipa


Comunicado

El diseñador Guillermo Román presenta la nueva colección de su firma Candelas y Felipa inspirada en la tradición japonesa, que atesora una de las técnicas artísticas más inspiradoras de cuántas existen: el bello arte de remendar con oro, el KINTSUGI.

Con KINTSUGI COLLECTION, Guillermo Román, quiere transmitir una idea muy sencilla, pero muy importante: ”todo es posible, si crees en ti”. Tener siempre en mente que tras una puerta cerrada hay una ventana entreabierta; por cada persona que te diga no, habrá otra que diga si; por cada lágrima derramada habrá siempre un pañuelo y un gesto que te devuelva la sonrisa. El kintsugi es una técnica de reparación que tiene como particularidades reconstruir y crear, es decir, permite al objeto continuar su función al mismo tiempo que le dota de una nueva vida. A esto lo podemos llamar resiliencia: la capacidad que tenemos los humanos para continuar adelante valiéndonos de las situaciones que en algún momento de nuestras vidas nos hicieron caer, nos marcaron, nos lastimaron.

Todos hemos experimentado la soledad, la incertidumbre, el dolor, la pérdida, el desaliento. Todos hemos visto cómo un ser querido se va o la llegada de una enfermedad inesperada, un trabajo que se termina, un proyecto que sólo se queda en eso, un proyecto. Ante estas situaciones tenemos dos opciones: darnos por vencidos o continuar pase lo que pase.

“Nos inspira la mujer que cubre de oro sus cicatrices y sale a la calle. Nos inspiran los sueños rotos, porque de ellos se pueden crear otros nuevos. Nos inspiran las personas que rehacen su vida para perseguir sus metas. Nos inspira la belleza de la imperfección, la belleza de lo sencillo, la belleza de la luz. Nos inspira el oro como reflejo de la vida, porque todos somos valiosos, porque todos somos importantes.

INSPIRACIÓN
La firma Candelas y Felipa toma como base el kimono de doce capas o junihitoe, los pantalones de siete pliegues (hakama) y su versión de etiqueta o nagabakama. Por último el kataginu, un chaleco de marcadas hombreras utilizado por los samurai. Son prendas que aúnan tejidos densos y fuertes con otros más ligeros, traslúcidos, etéreos. Los crepés de peso recuerdan a las largas melenas de las mujeres de la corte, dejando que caigan y arrastren formando colas. Los escotes se inspiran en la nuca, de gran carga sensual, y concretamente en las geishas, quienes se deja un espacio sin maquillar, a modo de U o W invertida.

Los volúmenes se ven contenidos, claros y delimitados, buscando una silueta estilizada, elegante, regía trabajados en jacquard de seda en colores lisos en vibrantes rosas, verdes, azules y naranjas, delimitados por trazos de lamé dorado.  En esta colección se pueden diferenciar tres líneas: cóctel con vestidos de corte midi, protagonizados por marcados pliegues y manga japonesa, y little dresses ligeros, desenfadados. Se reinventa el traje de chaqueta con un estampado colorido y mangas kimono con solapa de esmoquin ribeteada de oro.

Para la noche vestidos largos, pero sin llegar al suelo, con aberturas delanteras redondas que permiten el paso, escotes contenidos delante y grandes escotes y caídas, volúmen en las mangas y hombros, con tejidos con cuerpo y colores vivos. De estos podemos diferenciar vestidos de novia en crepe, con mangas perdidas, lentejuelas a modo de cota de guerrero y organza estampada, delicados y con personalidad propia.