viernes, 19 de julio de 2019

Nacional: La Cátedra del Prado 2019 se podrá seguir por Youtube


Museo del Prado

La Cátedra del Prado 2019 se articulará a través de cuatro conferencias que tendrán lugar durante el mes de noviembre en el auditorio del Museo del Prado y a las que podrán asistir los primeros 400 alumnos inscritos ya que en la primera semana del período de matriculación se superó la cifra del aforo de la sala. El resto de los interesados podrán seguir las ponencias en directo a través del canal de YouTube del Museo del Prado.

El programa que configurará el ciclo de conferencias de la Cátedra del Prado 2019 partirá de la idea de la crítica ambulante al modo de los “Salones” de Diderot, Baudelaire, etcétera, y de los libros de viaje y observación de la pintura de Stendhal, para proponer una secuencia de rondas o aproximaciones al Museo del Prado que tendrán como hilo conductor tanto la historicidad de las imágenes en sí mismas, como su modo de ser percibidas: procedentes de lugares y orígenes muy distintos, dotadas de diferentes funciones específicas, casi nunca puramente estéticas –devocionales, votivas, propagandísticas, de disfrute secreto, etcétera– las obras son unificadas para el espectador en el espacio neutro y común de las salas del museo. Pero también la contemplación estética, centrada en valores puramente visuales, ignora o desdeña los contenidos narrativos que eran fundamentales para quienes las encargaban y quienes las veían en su momento, basados en códigos culturales y religiosos que para la inmensa mayoría de los espectadores de ahora son inaccesibles. La indagación en los procedimientos narrativos de la pintura –secuencia y síntesis, elipsis– ha de completarse con la observación de lo que sucede en los márgenes del relato central: los segundos planos, las esquinas, los fondos, que es donde se filtra muchas veces lo doctrinal o narrativamente superfluo, pero por eso mismo más significativo: los indicios de realidad, de vida cotidiana, de trabajo doméstico, de apariencia de capricho del artista, que son un adelanto de la dirección que irá tomando el arte. Y eso conduce a la aproximación final, a la última ronda, que es la que intenta acercarse a la materialidad de la obra y al oficio del pintor: aquí el itinerario se detiene en los autorretratos de artistas en el museo, los velados y los explícitos, en lo más parecido a su taller, que es el taller de restauración. La mirada deriva así en microscopio: la fase final en la observación del arte es la de los materiales de los que está hecho.

Todo el proceso tendrá un aire de crónica, y hasta de diario y cuaderno de notas: el observador que llega al museo día tras día, fijándose en cosas distintas o encontrando matices nuevos en lo que miró el día anterior, aguzando la mirada por el hábito, trazando secuencias de apariencia azarosa que irán acompañadas siempre por imágenes, de modo que el hilo de la argumentación no se note, o no mucho, deambulando por las épocas y los temas igual que lo hace por los corredores y las salas, como un aficionado alerta pero no metódico, que si acaso se deja atraer por ciertos motivos que le permiten transitar por el espacio y el tiempo: san Jerónimo, la decapitación del Bautista, el martirio y el sacrificio, el trabajo manual, etc.