viernes, 12 de octubre de 2018

Jerez: Take Away: Fast Food & Slow Wine


Redacción/ Jaime Sánchez

Las Bodegas González Byass acogieron el pasado 11 de octubre, una singular cata organizada conjuntamente con la Universidad de Cádiz y cuyos beneficios se destinaron a la Cruz Roja Española. Este encuentro con los vinos de Jerez enmarcado en la International Sherry Week, fue una cata histórica por la combinación propuesta en la misma, la cual propuso el maridaje de 4 vinos de la firma bodeguera con 4 estilos de comida rápida.  


Tras la recepción de Belén Roldán, responsable del Consejo Regulador; tomó la palabra Silvia Flores, enóloga de la firma bodeguera, la cual condujo de forma magistral esta cata amena, divertida y participativa; donde todos los participantes que quisieron, pudieron interactuar con el público para mostrar sus puntos de vista y sus impresiones sobre un maridaje sin precedentes.

El archiconocido e internacional fino Tío Pepe fue el vino que abrió esta cata, el cual se maridó con maki sushi de salmón, atún y aguacate. El sabor punzante, salino y seco de este fino se conjuga de manera perfecta con este plato de la gastronomía nipona. 

El oloroso Alfonso fue el segundo vino en esta singular cata, la elegancia de este vino y su recorrido largo, fue un perfecto complemento para la tradicional pizza de pepperoni, la cual aporta sabores picantes. Este maridaje dio como resultado un buen equilibrio de sabores.

El tercer acto de la interesante cita en González Byass, fue con un plato de la gastronomía de americana. En esta ocasión, fue Solera 1847, el vino para maridar con alitas de pollo en salsa búfalo. Los aportes dulces de uva pasa y dátil, y la densidad perfecta de este vino se conjuga perfectamente con el sabor característico aportado por los condimentos de este plato típico estadounidense.

El cierre de esta original cata titulada “Take Away”, fue con Leonor, un palo cortado salino, goloso y con un final largo que se maridó con un taco de cochinita pibil. Este plato o “platillo” como se dicen en México, está compuesto por tomate, cilantro y carne de cerdo macerada que puede ser condimentado con jugo de lima. Los sabores picantes, frescos y ácidos de este taco mexicano y el misterio de un vino como el palo cortado, conjugan a la perfección.

Finalmente, y tras el final de la cata, los asistentes pudieron disfrutar de una copa de manera distendida de Croft Twist, una nueva apuesta de González Byass que consiste en un blanco espumoso refrescante inspirada en la versión británica del tradicional “rebujito”.

El resultado de esta cata sin precedentes es poner en valor el vino de Jerez y su versatilidad en la globalización gastronómica en la que vivimos. Una forma de no perder nuestros orígenes, defender nuestros valores y raíces, y fusionarlos con la diversidad gastronómica a la que nos enfrentamos diariamente.